lunes, 29 de mayo de 2017

Aprendizaje



Vamos a invadirnos
empaparnos de sal y azufre

vamos a aprehendernos

vamos a dejarnos sin aliento
sin piel, sin músculos, sin huesos

descenderemos

hasta donde haga frío
hasta donde haga falta calor

hasta donde no haya ni vida
ni muerte
y etéreos

sabremos


nos sabremos.




viernes, 28 de octubre de 2016

Distancia II

Para Asier
Tu piel, al tocarla, arde

a veces
a veces imagino
tus yemas dibujando sonrisas en mi ombligo;
te imagino con los labios
pegados a mis omóplatos
y añoro tu nariz helada
y tus orejas donde nunca cabe más rubor
te imagino tanto
que casi te haces tangible
pero

a veces recuerdo
cómo apartas la mirada
cuando te digo que el otoño y tú
sois igual de bellos;
te recuerdo frente a mí
anhelando acercarte tanto
como para desordenar mis latidos
y haciéndolo
y te recuerdo tanto
que casi te haces tangible
pero

pero estás tan lejos
y cuando lo recuerdo e imagino la distancia
desapareces de mi piel
y a veces
a veces olvido cómo es tocarte
me
hielo.


lunes, 3 de octubre de 2016

Equinoccio

En la noche de las luciérnagas
los celos de la luna
iluminaron el claro del bosque
como si el sol fuera sonámbulo;
y veinte estrellas suicidas
cayeron en mi bolsillo,
porque sí, escondido,
estaba ahí para verlo.

Aquella noche
la brisa desnudó a las ramas más débiles
y las hojas sucumbieron paulatinamente,
danzantes,
bellas
y murientes
y guardé alguna en mi bolsillo,
porque sí, escondido,
estaba allí para verte.

En la última noche de las luciérnagas,
me atreví a salir al claro
y te vi,
jugando con tus manos de lluvia
a apagar la luminiscencia de aquellas que ponían celosa a la eterna luna,
y mirando a tus ojos de mil marrones,
te supliqué que guardaras el frío una noche más,
que no nublaras el cielo todavía,
y que bailaras conmigo,
que solamente nos veíamos una vez al año.

Tus manos doradas tocaron mis brazos,
y nuestras bocas inmarcesibles
despertaron el inicio de una nueva estación.

Antes del alba,
guardé en mi bolsillo la última luciérnaga viva,
y me despedí de ti, que oscureciste y desnudaste al bosque
los días y noches siguientes.

Dormí mucho, tanto que al despertar estaba cubierto de flores.



martes, 30 de agosto de 2016

Distancia I

Te siento entre las olas
de mis manos en mi piel,
de tus manos en tu piel,
y entre las centellas sin tormenta
que crearon,
para siempre,
mis yemas en tus yemas,
tu lengua en mi lengua,
y nuestros gemidos disonantes.

Todos los números que nos separan 
son las caricias que te debo
y cada instante añorando tu espalda
una razón más para sabernos presos
en nuestra jaula de libertad
que siempre tiene la puerta abierta.

Me toco y te tocas.
y los minutos escuchan nuestras respiraciones entrecortadas,
aguardamos al ojo del huracán
y el olor a orgasmo es el olor a nosotros.

La distancia entre dos almas se mide en lágrimas y en ansia a volver a tocarse.
La distancia entre dos cuerpos se mide en auto-caricias y la ansia de volver a sentirse.

La distancia entre nosotros se mide en cada sonrisa causada por la belleza del otro, y la ansia de volver a amarnos.

Porque eso, eso nunca dejamos de hacerlo.