viernes, 28 de octubre de 2016

Distancia II

Para Asier
Tu piel, al tocarla, arde

a veces
a veces imagino
tus yemas dibujando sonrisas en mi ombligo;
te imagino con los labios
pegados a mis omóplatos
y añoro tu nariz helada
y tus orejas donde nunca cabe más rubor
te imagino tanto
que casi te haces tangible
pero

a veces recuerdo
cómo apartas la mirada
cuando te digo que el otoño y tú
sois igual de bellos;
te recuerdo frente a mí
anhelando acercarte tanto
como para desordenar mis latidos
y haciéndolo
y te recuerdo tanto
que casi te haces tangible
pero

pero estás tan lejos
y cuando lo recuerdo e imagino la distancia
desapareces de mi piel
y a veces
a veces olvido cómo es tocarte
me
hielo.


lunes, 3 de octubre de 2016

Equinoccio

En la noche de las luciérnagas
los celos de la luna
iluminaron el claro del bosque
como si el sol fuera sonámbulo;
y veinte estrellas suicidas
cayeron en mi bolsillo,
porque sí, escondido,
estaba ahí para verlo.

Aquella noche
la brisa desnudó a las ramas más débiles
y las hojas sucumbieron paulatinamente,
danzantes,
bellas
y murientes
y guardé alguna en mi bolsillo,
porque sí, escondido,
estaba allí para verte.

En la última noche de las luciérnagas,
me atreví a salir al claro
y te vi,
jugando con tus manos de lluvia
a apagar la luminiscencia de aquellas que ponían celosa a la eterna luna,
y mirando a tus ojos de mil marrones,
te supliqué que guardaras el frío una noche más,
que no nublaras el cielo todavía,
y que bailaras conmigo,
que solamente nos veíamos una vez al año.

Tus manos doradas tocaron mis brazos,
y nuestras bocas inmarcesibles
despertaron el inicio de una nueva estación.

Antes del alba,
guardé en mi bolsillo la última luciérnaga viva,
y me despedí de ti, que oscureciste y desnudaste al bosque
los días y noches siguientes.

Dormí mucho, tanto que al despertar estaba cubierto de flores.



martes, 30 de agosto de 2016

Distancia I

Te siento entre las olas
de mis manos en mi piel,
de tus manos en tu piel,
y entre las centellas sin tormenta
que crearon,
para siempre,
mis yemas en tus yemas,
tu lengua en mi lengua,
y nuestros gemidos disonantes.

Todos los números que nos separan 
son las caricias que te debo
y cada instante añorando tu espalda
una razón más para sabernos presos
en nuestra jaula de libertad
que siempre tiene la puerta abierta.

Me toco y te tocas.
y los minutos escuchan nuestras respiraciones entrecortadas,
aguardamos al ojo del huracán
y el olor a orgasmo es el olor a nosotros.

La distancia entre dos almas se mide en lágrimas y en ansia a volver a tocarse.
La distancia entre dos cuerpos se mide en auto-caricias y la ansia de volver a sentirse.

La distancia entre nosotros se mide en cada sonrisa causada por la belleza del otro, y la ansia de volver a amarnos.

Porque eso, eso nunca dejamos de hacerlo.

lunes, 28 de marzo de 2016

Hasta cuando sea

Lo siento, me disculpo.

Perdón por mi ausencia y por mi presencia espontánea. Perdón por mi insitencia, y por escribir sin leer.
Perdón a las palabras, por ponerlas en fila esperando a Godot. Perdón a los versos, a las estrofas, a los finales, por no querer significar nada. Perdón por obcecarme en ser poetisa, cuando nunca lo he sido ni lo seré porque a pesar de sentir la poesía nunca he sabido hacerlo bien, ni nunca sabré. Perdón por no escoger los términos correctos, por no conocerlos y por no hacer nada al respecto. Perdón por mi grandilocuencia en otras ocasiones, y perdón por inflar mis intenciones con vacío. Perdón por exigir a mi imaginación una tristeza bella, por mi orgullo y por haberme tapado los ojos ante todo esto.

No quiero seguir explotando la poesía, ni violándola. No quiero vivir sabiendo que no la supe amar. No quiero morir sin saber que al menos una vez le hice el amor y que ella me abrazó después. Lo siento, me disculpo.

Volveré al blog cuando recupere las tres razones por las que lo empecé: conocerme mejor, mi propio entretenimiento y compartirlo por si alguien disfruta con lo que escribo.